...No se cuánto tiempo llevo mirándote... Ni tampoco sé porqué no me canso de verte dormir, de sentir tu respiración profunda, de ver como se eleva tu pecho, una y otra vez... Admiro tus marcadas facciones, tus pronunciadas lineas que me trastornan hasta el infinito... no puedo más... Te amoooo...!!! me oigo susurrar sorprendida y temerosa, por no poder contener las palabras que queman mi garganta... No alcanzo a entender ésta locura en la que estoy inmersa...
El sol pide permiso para acariciar tu piel, y poco a poco se va colando por los huecos de la ventana... Maldigo su llegada. Maldigo a éste continente y a su ritmo circadiano. Cómo me gustaría que estuviésemos en un polo, y que ésta noche durase tres meses de oscuridad...!!
Por fin me decido y paseo mi dedo corazón por el largo de tu nariz, por el ancho de tu boca... asciendo por tu mandíbula hasta acariciar el reverso de tu oreja y, es aquí cuando abres los ojos... Guapa!, te digo con un movimiento de labios sin voz, porque mi voz se diluyó con las palabras incendiarias que traicionaron a mi conciencia. A sabiendas de mi demanda, rodeas mi cuello y me acercas a ti... Un beso tímido, casto, me da los Buenos Días..., sonrío de placer tras el breve contacto... comenzamos a besarnos lentamente, sin prisas, acariciando nuestros torsos desnudos conscientes de ésta poderosa atracción que emerge de su letargo...